El día que Joaquín pudo acabar en el Albacete

El día que Joaquín pudo acabar en el Albacete
Joaquín protagonizó un curioso hecho al casi acabar jugando en el Albacete por mandato del peculiar Ruiz de Lopera. Foto: Skysports




La vida da muchas vueltas. Hoy crees que tu jornada sucederá de un modo y, de golpe y porrazo, todo puede tornarse del revés. El fútbol no es ajeno a esta circunstancia, que ya podemos catalogar como una ley imperiosa a la que no encontramos explicación. Sobre todo, cuando nos enfrascamos en materia de fichajes, que le pregunten si no que le pregunten a Joaquín Sánchez.

El del Puerto de Santa María fue uno de los futbolistas españoles que más despuntaron en el primer tramo del siglo XXI. “Joaquín, la Finta y el Sprint”, como así se le conocía, se dedicaba a hacer las delicias de un Real Betis Balompié que veía en cada uno de sus regates endiablados a su crack y bandera. Pero, como suele pasar siempre, el resto de equipos más poderosos no pasaron por alto el talento y la enorme calidad de este jugador.

Uno de los primeros en interesarse por él, fue el propio Mourinho. “The Special One” quiso llevarse al gaditano a tierras londinenses para formar parte del Chelsea. Una oportunidad única de crecer y dar un salto en el plano profesional. No obstante, Joaquín no quería abandonar su Betis, el equipo de sus amores y su casa, he hizo caso omiso a las constantes llamadas y reuniones que acabaron por desquiciar al entrenador portugués.

Ya en el 2006, Joaquín sí encontró el momento oportuno para volar del nido. Fue entonces cuando el Valencia llamó a su puerta, y el vio con buenos ojos su marcha al cuadro ché. Sin embargo, primero habría que convencer a Manuel Ruiz de Lopera, un hombre que de negocios sabe un rato, y que no iba a dejar que su estrella dejara el Real Betis de cualquier forma. Y así fue. Cuando todo parecía estar ya cerrado, Lopera dio un giro de 360º en el último suspiro, y mandó cedido a Joaquín al Albacete Balompié. Sí, sí, como lo leen, al Albacete Balompié. De hecho, el futbolista gaditano tuvo que viajar para presentarse en pocas horas en las oficinas del club manchego. Pero todo quedó en un susto, y esa cesión espontánea no se oficializó, al contrario que su fichaje por el Valencia que acabaría cerrándose en torno a los 25 millones de euros.

Este es el claro ejemplo de como la vida y el fútbol sí dan más vueltas que una noria, y nunca se puede saber dónde estás hoy, pero no dónde estarás mañana.

Carlos Garrido

Carlos Garrido

Detrás de cada pase, regate, parada y gol siempre hay una historia, y a mí me gusta escribirlas. Sígueme en @carlos_vianos

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