El Parque de los Príncipes, el emblema futbolístico de París

El Parque de los Príncipes, el emblema futbolístico de París

Toda gran capital de Europa puede presumir de contar con uno o varios estadios de gran nivel. París no es una excepción a la regla y el Estadio Saint Dennis y el Parque de los Príncipes conforman parte de su oferta arquitectónica relacionada con el fútbol. Posiblemente, el más nombrado y famoso de ambos sea en la actualidad el primero de ellos, sede del equipo nacional, pero no por ello conviene olvidar al segundo, auténtico emblema del fútbol francés durante el siglo XX.

Y es que el Parque de los Príncipes, uno de los estadios más viejos del mundo y el cuarto en capacidad de Francia (48.712) es todo un icono deportivo en el país galo. Construido un 18 de julio de 1897, por sus instalaciones se ha visto prácticamente de todo. Con pista de atletismo hasta finales de los años 60, fue la meta final del Tour de Francia desde su primera edición en 1903 hasta hasta 1967 (el último corredor que ganó la última etapa acabada allí fue Raymond Poulidor).

El Parque de los Príncipes es un templo del fútbol europeo.
El Parque de los Príncipes es un templo del fútbol europeo.

Organizó campeonatos mundiales de atletismo y cientos de partidos de rugby, además de los Juegos Olímpicos de 1924. Como no, desde su creación fue el fútbol una de sus primeras señas de identidad. Casa del París-Saint Germain desde 1973, en 1938 fue sede de varios partidos del tercer Mundial de la historia, como la espectacular semifinal ganada por Hungría a Suecia (5-1). También sede de tres finales de Copa de Europa, la primera de ellas, la de la primera edición, que acabó con triunfo del Real Madrid ante el Stade de Reims por 4-3 con Alfredo Di Stefano y Héctor Rial en figuras del encuentro.

De propiedad municipal, pero con todos sus asientos cubiertos, lo que le otorga un estatus cinco estrellas, 1972 sería uno de los puntos clave del coliseo. Charles de Gaulle declararía cinco años antes que se derribara la pista de atletismo, para dedicarse a acoger partidos de fútbol y de rubgy, en detrimento de otras disciplinas deportivas.

Medida polémica, pero que provocó toda una transformación del estadio que pasó a tener 60.000 plazas y un cambio de apariencia considerable. Lo cual no fue óbice para que siguiera albergando partidos y finales para el recuerdo. En su césped, se ha visto coronarse campeón de la Copa de la UEFA 1997-98 al Inter de Ronaldo con el famoso último gol del encuentro del astro brasileño marcado a la entonces poderosa Lazio.

Por su hierba, también se ha visto anotar un gol de Nayim desde mitad del campo que valió una Recopa de Europa (una de las finales de esta competición disputadas aquí), o ganar al Liverpool la Copa de Europa al Real Madrid, tan sólo seis años después de que lo hiciera el Bayern de Beckenbauer.

Llamado “Caja de resonancia” por lo recogido del recinto y la fuerte presión del público (muy en contraste con lo que ocurre en otros campos franceses), en su terreno de juego, la Francia de Platini se coronó campeón de la Eurocopa 1984 después de que Arconada no pudiera atajar un lanzamiento de falta del 10 francés.

Hogar de la selección francesa hasta la construcción de Saint Dennis en 1998, muchos son los que aún recuerdan a una nación llorar después de que Bulgaria apeará a Francia del Mundial de 1994 con un gol a última de hora de Kostadinov.

Quizás, ese nacimiento del Estadio nacional le quitará brillo, pero no el suficiente como para todavía verlo albergar cinco partidos del Mundial 98 o diversos encuentros del Mundial de Rugby de 2007. Y no será el último gran acontecimiento. El estadio acogerá varios duelos de la Eurocopa 2016. El Parque de los Príncipes es eterno.

Julio Muñoz

Julio Muñoz

Periodista, especialista en fútbol internacional y retro. Escribo en Colgadosporelfutbol.com y me puedes seguir en @juliomv1982

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