Hasta siempre Quini

Hasta siempre Quini
¡Hasta siempre Quni! Foto: Marca.com

Al empezar a escribir estas líneas, yo creo que el mundo del fútbol no es consciente de lo que significa la pérdida de Enrique Castro Quini. Los más jóvenes prácticamente ni sabrán de quien estamos hablando o tendrán alguna referencia heredada de sus padres. Pero es que “el Brujo”, como se le apodaba, pasó la mayoría de su carrera a excepción de 4 temporadas, en el Real Sporting de Gijón, y eso lamentablemente ni vende, ni vendía.

Pues para los que no le conocían cabe explicar que el asturiano ha sido uno de los mejores delanteros centro de este país. Muy pocos futbolistas pueden acreditar 5 trofeos Pichichi en la Liga española (sólo Di Stéfano, Hugo Sánchez y los 6 de Zarra) y otros dos en la Segunda División, y eso jugando casi toda su carrera en el Sporting de Gijón, que aunque tuviera en su época años gloriosos, no dejaba de ser un club modesto. Su paso por la selección tiene poca relación con su exitosa etapa de clubes. Siempre fue relegado a un segundo plano, saliendo desde el banquillo, jugando fuera de su posición a pesar de ser un goleador, como el día que en palabras suyas se dedicó única y exclusivamente a marcar a Beckenbauer para evitar su salida de balón. Jugadores de menos nivel o que en el mejor de los casos, no eran superiores a él, jugaban una y otra vez por delante suyo con la única justificación de pertenecer a equipos de mayor “pedigree” futbolístico.

Y entre medias una agresión del irlandés George Best en el pómulo izquierdo casi le retira del fútbol, además del tan comentado secuestro cuando era futbolista del FC Barcelona. La verdad es que la vida no trató bien al bueno de Quini. Tuvo que ver como su hermano, el mítico portero Castro, fallecía en una playa cántabra ahogado al intentar salvar la vida de dos niños. Luego se cruzó un cáncer de garganta al que tuvo que derrotar. A pesar de todo, siempre una sonrisa en la cara.

Estamos acostumbrados a los tópicos cuando una persona fallece, pero en este caso no hay tópicos que valgan. Es cierto, que era otra época. No había divos, no había contratos multimillonarios como los que se manejan ahora, donde los futbolistas se convierten en seres superiores a los demás a la misma velocidad que firman megacontratos. Era un fútbol de currantes, de barrizales, de gente que parecía que estaba hecha de otra pasta, que debían tener algo roto para perderse el siguiente partido. Y Quini, que tiraba paredes con un tal Maradona, no se distanció de la gente del pueblo ni un milímetro. Un paisano cercano, humilde y campechano. Alguien que sorprendía por la cercanía, alguien que parecía mentira que viniese de donde venía, porque en el fondo, nunca fue ajeno a sus orígenes. Fue uno de los pocos al que no cambió el fútbol y el éxito, porque el fútbol pertenece al pueblo y a la gente, como el propio Quini. Buen viaje, Brujo.

Miguel Mandías

Miguel Mandías

De las cosas menos importantes que hay en la vida, el fútbol es la más importante. Me puedes seguir en @Mandifutbol

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