La Quinta del Mini se quedó en la quinta del fracaso

La Quinta del Mini se quedó en la quinta del fracaso
La quinta del Mini, una generación con mucho talento. FOTO: Mundo Deportivo

La Quinta del Mini apuntaba alto a mitad de los 90. En la temporada 95-96, las cosas no pintaban bien en Barcelona. El equipo se encontraba en plena remodelación tras una etapa anterior gloriosa que le llevó a ganar 4 ligas y una Copa de Europa. El Dream Team había dado paso un conjunto que todavía de la mano de Johan Cruyff intentaba hacer frente como podía al gran Atlético del doblete y a un Valencia donde un recién llegado Pedja Mitjatovic deslumbraba a propios y extraños.

Los nuevos fichajes no acaban de consolidarse (excepto Luis Figo) y eran pocas las alternativas. Entre ellas, la más fructífera fue la de subir una serie de chavales jóvenes de la cantera al primer equipo con el fin de ir preparando el futuro más que el presente. De gran calidad y enorme capacidad goleadora, arribaron así a la primera plantilla Albert Celades, Roger García, Oscar García, Toni Velamazán o un pelado bajito que asombraba al mundo, el cántabro Iván de la Peña.

Una alineación de la quinta del Mini.
Una alineación de la quinta del Mini con muchas caras que sería conocidas posteriormente en Primera. FOTO: Marca

Una generación con un talento descomunal

Estos jugadores que dieron nombre a la Quinta del Mini por jugar sus partidos en el Mini Estadi rápidamente conquistaron a los aficionados. Espectacularidad, efectividad y capacidad goleadora eran todo uno. El andorrano Celades ponía la polivalencia, Roger la potencia con sus disparos de medio campo, Óscar era el gol en segunda línea, y De la Peña la magia, el pase al hueco donde aparentemente no había nada más que césped.

De la mano de Cruyff estos jugadores pronto destacaron hasta llegar a convertirse en piezas clave de la selección sub-21 española. Sin embargo, lo que prometía ser una hornada de jugadores al más puro estilo que la de la Quinta del Buitre se esfumó con la misma velocidad que apareció. La llegada al banquillo de Bobby Robson con una plaga de fichajes estelares (Ronaldo, Couto, Blanc, Amunike, Popescu más Figo o Stoichkov) primero y la entrada de Louis Van Gaal con una serie de compatriotas (Bogarde, Reiziguer, los hermanos de Boer, Klivert o Overmars) suyos terminaron por hundir a este grupo de jóvenes.

¿Qué fue de la carrera de la Quinta del Mini?

Ivan de la Peña, el más querido tuvo que abandonar el club al ser traspasado por 2.500 millones de pesetas a la Lazio de Roma, para varios años después consolidarse como un estandarte del Espanyol. Roger García también pisó el cuadro periquito, antes de acabar recalando en el Vila-real CF y el Ajax, donde tendría el honor de llevar el último dorsal 14 del club. Después inició una carrera en los banquillos junto a su hermano Óscar.

La quinta del Mini con su valedor, Johan Cruyff. Foto: Marca.com
La quinta del Mini con su valedor, Johan Cruyff. Foto: Marca.com

Su hermano Óscar, ahora entrenador, imitó el mismo camino en el equipo blanquiazul antes de colgar las botas en el Lleida para después entrenar a equipos como el Olympiakos, el Brigthon o el Celta entre otros. Celades no recurrió al enemigo de la ciudad, sino al gran rival en la capital de España, el Real Madrid antes de acabar jugando en el Zaragoza y en la MLS de Estados Unidos para después iniciar una carrera como entrenador que lo llevó a las inferiores de España y a dirigir a todo un Valencia.

Caminos distintos el que recorrieron estos jóvenes y que acabó con la mayoría en el olvido de la memoria futbolística. No para Colgados por el Fútbol, donde la Quinta del Mini siempre tendrá un lugar en el rinconcito nostálgico. Y es que ninguna generación de canteranos puede haber presumido de haber llenado nunca un Mini Estadi como ellos lo hicieron.

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