Luis Aragonés: el Sabio de Hortaleza que creó un nuevo fútbol

Luis Aragonés: el Sabio de Hortaleza que creó un nuevo fútbol

Debo de reconocer que nunca fui un fan suyo. Sus salidas de tono continuas, su carácter malhumorado y la ausencia de un temperamento afable le hacían un personaje díscolo, amado por unos y odiado por otros, como suele ocurrir en estos casos. Nacido en plena Guerra Civil (1938) en la localidad madrileña de Hortaleza, siempre fue llamado el Sabio de esta localidad, también sin saber muy bien los motivos.

Empezó jugando a finales de los años 50 en el Getafe e ironías de la vida también en el Real Madrid, club en el que estuvo muy poco tiempo antes de emigrar a Huelva. Fue un trotamundos en sus inicios. El Hércules, el Úbeda, el Real Oviedo, el Betis…fueron muchos los conjuntos por los que deambuló hasta que en 1964 fichó por el equipo de sus amores: el Atlético de Madrid.

El parecido de Luis Aragonés es razonable con Diego Costa.
El parecido de Luis Aragonés es razonable con Diego Costa en sus inicios.

Allí estuvo diez años. Los mejores de su carrera como futbolista. Interior derecho con notable visión de juego con los colchoneros pronto entonó con los atléticos. Su aguerrido carácter, si finura, su elegancia y su clase, esa que le permitía ejecutar faltas y penaltis con una destreza especial, le dieron títulos, el cariño con la gente y hasta un trofeo Pichichi. Pero sobre todo, el hecho y la posibilidad de convertirse en una figura mundial. Trece veces internacional, su zenit como futbolista llegó en la final de la Copa de Europa del 74, esa que el Atlético perdió contra el Bayern por 4-0 en el desempate tras empatar en Bruselas a uno con gol de Zapatones incluido.

El famoso gol de Luis Aragonés al Bayern en la final de la Copa de Europa del 74.
El famoso gol de Luis Aragonés al Bayern en la final de la Copa de Europa del 74.

Zapatones porque así le llamaban a este genio del balón que tenía una forma muy peculiar de ver el fútbol. Ese año 74 fue curiosamente su cenit y su último curso como jugador, porque esa temporada decidió coger las riendas del equipo como entrenador e iniciar una larga y dilatada carrera como mister.

No sabría decir si fue mejor como jugador o como entrenador y viendo ambas carrera hasta se encuentra similitudes. Empezó entrenando en la rivera del Manzanares con el que ganó la Intercontinental de 1974 y la liga de 1977 antes de partir rumbo al Betis y retornar otros cinco años al Calderón, al que daría otros dos títulos de Copa más.

Pisó el Camp Nou donde ganó una nueva Copa y fue uno de los protagonistas del famoso «Motín del Hesperia» (donde toda la plantilla menos tres jugadores pidió la dimisión de Nuñez), también Sarriá, Oviedo, Valencia, Mallorca, y otras tantas ciudades españolas además de no pocas vueltas más al cuadro colchonero.

Luis Aragonés fumaba muy asiduamente en los banquillos.
Luis Aragonés fumaba muy asiduamente en los banquillos.

Una carrera llena de equipos que llegó a su cumbre con la llamada en 2004 de Ángel María Villar para hacerse cargo de la selección. Tras muchos titubeos, tras un Mundial de 2006 decepcionante, tras dejar fuera a Rául, Cañizares y algún otro ilustre más, Aragonés por fin dio alguna pista de porque debía ser llamado el Sabio.

En una España sin rumbo futbolístico determinado impulsó una nueva forma de jugar basada en el toque y el movimiento (su famosa frase del balón tiene música), en poner a los buenos todos juntos aunque hubieran de ser cuatro mediapuntas y prescindir de las bandas. Una España a la que además dotó de identidad (la bautizó la Roja) y a la que hizo campeona jugando y compitiendo como nunca. Fue un hombre con suerte, pero la buscó y eso quizás hizo que quien no fuera fan suyo acabará convirtiéndose a la fuerza.

Luego vino Turquía, algunos tiras y aflojas con Villar y los medios de comunicación. Pero daba igual. La obra ya estaba terminada. España había conseguido ser campeona, y era gracias a él. Algo que nadie olvidará nunca y que le servirá para estar por los siglos de los siglos en el Olimpo del fútbol español. En la madrugada del 1 de febrero de 2014, el Sabio partió hacía el cielo para compartir sus conocimientos con los que ya están allí. Sin duda uno de los más grandes del fútbol español que ya es leyenda.

Cinco anécdotas en su carrera:

75 años dan para mucho y Luis Aragonés ha protagonizado no pocos incidentes y curiosidades con notables futbolistas y compañeros de profesión. Repasamos los cinco más destacados:

– Romario y el famoso «míreme a los ojitos». En su etapa como técnico del Valencia coincidió con el astro brasileño que tenía la vitola de campeón del mundo y de salir por la noche y entrenar cuando le venía en gana. Aragonés cortó en seco eso con una amenaza delante de las televisiones que el delantero brasileño entendió muy rápido. Tanto que se fue enseguida.

Aragonés protagonizó un rifi-rafe con Romario.
Aragonés protagonizó un rifi-rafe con Romario.

– Reyes, Henry y «dígale al negro que usted es mejor». Un entrenamiento con la selección y Reyes en él como jugador del Arsenal. El sevillano parecía acomplejado ante Henry en su llegada a Highbury. Aragonés le dio las claves de como tratar el tema, aunque ello le valió fuertes críticas por considerar que había sido a través de una conducta racista.

– Zarandeo a Eto’o. El camerunés había sido sustituido en la Romareada y fue al banquillo jurando en hebreo por entender de que era una mala decisión. El Sabio cortó de raíz y lo zarandeó y lo cogió de la pechera. A partir de ahí, se convirtieron en grandes amigos.

– El hombre que apartó a Raúl de la selección: dicen las malas lenguas que una derrota en Irlanda del Norte rebasó el vaso de la paciencia de Aragonés con Raúl y Cañizares. El 7 se había convertido en un problema y eran muchos los que lo acusaban de perturbar el grupo y que su nivel ya no era el adecuado estando Villa en mejor estado que él. Quitarlo era un contratiempo pues había de enfrentarse a la prensa, pero a Aragonés le dio igual y ya no lo convocó nunca más.

– Su famosa dentadura postiza. Fumador empedernido y adicto a los juegos de azar según las malas lenguas presumía de una blanca dentadura postiza que como tal podía sacar y entrar en su boca sin problema. El problema es que una vez lo hizo en un banquillo con la televisión como testigo.

Las mejores frases de Luis Aragonés:

– «Vete a cagar imbécil, imbécil, que eres una imbécil y tal» ( a un periodista en un aeropuerto).

– «Raúl ha sido un extraordinario jugador, mediático y tal».

– «Yo con Raúl no me he bajado los pantalones y tal».

«¿Cuántos mundiales ha ganado Raúl y tal? Los mismos que Oleguer y tal».

– «Máteme usted pero no me mienta».

– «Tengo el culo que no me cabe ni el pelo de una gamba».

– «Tengo el culo pelao y tal».

Julio Muñoz

Julio Muñoz

Periodista, especialista en fútbol internacional y retro. Escribo en Colgadosporelfutbol.com y me puedes seguir en @juliomv1982

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