Pelé fue, es y será el rey del fútbol por los siglos de los siglos

Pelé fue, es y será el rey del fútbol por los siglos de los siglos

¿Es Pelé el mejor jugador de la historia del fútbol? 1284 goles a lo largo de cu carrera, 3 mundiales, 12 goles en fases finales de Copa del Mundo, 95 tantos con la camiseta de la selección brasileña, récord de goles en un partido de clubes con 8, o más de 127 tantos en tan solo una campaña. Estas son algunas de las majestuosas cifras del rey del fútbol, Edson Arantes Do Nascimento, más conocido popularmente como Pelé.

Pelé, el rey del fútbol

Nacido el 23 de octubre de 1940, cuando se habla de O Rei Pelé se debe de hacer en mayúsculas, pues estamos hablando de uno de los jugadores más grandes que han existido sobre un terreno de juego, sino el que más. Despliegue físico, técnica a raudales, capacidad goleadora voraz y una longevidad deportiva impresionante son algunas de las características de un jugador que marcó un antes y un después en el fútbol.

Hijo de padre futbolista (Dondinho) y madre antifutbolera, los comienzos de Pelé con el balón en su infancia se repartieron entre una fábrica de zapatos y un equipo de fútbol sala, el Radium, donde O Rei fue adquiriendo técnica y dotes futbolísticas que le servirían poco tiempo después para demostrarlas sobre el césped. También el colegio, donde un compañero suyo le sacaría el apodo de Pelé debido a la confusión que O Rei solía hacer con el nombre de un portero del Vasco de Gama llamado Bile y que él llamaba Pile.

Sus primeros destellos con el fútbol tendrían lugar con el Baquinho, un equipo donde jugaba su padre y estaba entrenado por el exinternacional brasileño Waldemar de Brito, que sería el hombre que convencería a la madre de Pelé para que este se dedicara al fútbol, después de quedarme boquiabierto con el juego de la futura promesa.

Su buen papel en los campeonatos locales donde sobresalía del resto de chicos le propinó que de Brito se lo llevara a las categorias inferiores del Santos. Un par de años tardó Pelé en llegar al primer equipo, el tiempo suficiente para demostrar que con tan solo 15 años podía estar a la altura de los mejores jugadores brasileños. Fue así, como un 7 de septiembre de 1956 debutó oficialmente ante el Cubâtao, anotando además un gol.

Un trampolín perfecto para lo que sería los primeros pasos de Pelé en el equipo. En su primer año como profesional, o Rei firmaría unos datos simplemente espectaculares: 36 goles en 29 partidos que le sirvieron para ser el máximo goleador del campeonato paulista. Además, consiguió un hito en la historia del país: ser el futbolista más joven en debutar con la selección. Lo haría, como no podía ser de otra forma en Maracaná, un 7 de junio de 1957, en un encuentro que Brasil perdería 1-2 con Argentina pero donde Pelé conseguía estrenarse como goleador internacional. Con tan solo 16 años, O Rei ya era un referente de la canarinha.

Debut en el Mundial de 1958 con tan solo 17 años

Su espectacular ascenso a las cumbres futbolísticas del país, unido a su gran carisma hizo que Pelé fuera finalmente convocado para el Mundial de Suecia 58, donde sustituyo a Luizinho, la gran estrella del momento del Corinthians, lo que generó un enorme debate social.

Renqueante por una lesión en un amistoso, el Mundial sueco fue el gran escaparate internacional de Pelé. En el país escandinavo, el 10 brasileño iba a subir a los altares del fútbol. A pesar de no jugar los dos primeros partidos por una lesión en una rodilla, Pelé hizo su debut en el tercer encuentro contra la URSS, y lo hizo a lo grande, con victoria de su equipo. Sin embargo, no sería hasta los cuartos de final cuando realmente se vería la monstruosidad de este genio.

Con Gales en el horizonte, un esplendido gol suyo dio la victoria a Brasil y el pase a semifinales. La Francia de Kopa y Fontaine era el siguiente reto y el 10 brasileño demostró todo su poderío: hat trick letal ante los galos en la goleada brasileña por 5-2, lo que supuso la segunda final de la historia para Brasil.

En la final, Pelé se encumbraría a lo más alto en nuevo doblete que llevaría a Brasil a ganar su primera Copa del Mundo al derrotar a Suecia por 5-2. Con tan solo 17, O Rei se convertía en el jugador más joven en levantar el título mundial.

El hombre de los récords

Esa mismo año 58, el astro brasileño conseguiría otro registro inhumano: la cifra de 58 goles en 38 partidos de liga. Un dato estratosférico que le llevaría a ser proclamado de nuevo máximo goleador y campeón del campeonato paulista por primera vez en su carrera.

El año siguiente sería el más compulso de la trayectoria de Pelé. Su fama de buen jugador no le excusó de realizar el servicio militar, lo que le llevó a jugar en varios equipos de los cuarteles del ejército brasileño, además del Santos. Así, no resultó extraño ver al astro brasileño jugar dos partidos en menos de 24 horas. No obstante las dificultades, no falló a sus compañeros del Santos y les llevó a conquistar el torneo de Rio-Sao Paulo con unos registros otra vez inhumanos.

Las siguientes temporadas siguieron la senda de las anteriores, con un O`Rei ya consolidado como gran estrella del fútbol sudamericano. Su carisma, entrega física, y su talento e imaginación lo llevaron a levantar tres campeonatos paulistas y numerosos récords personales. Además, consiguió dejar para la posteridad un auténtico golazo en Maracaná ante el Fluminense, considerado como el gol más bonito de la historia del fútbol y que es recordado por una placa en homenaje al bello tanto. En esta acción, llamada el gol de Placa, Pelé se deja en el camino a siete adversarios antes de anotar el tanto.

Chile 1962, el segundo Mundial de Pelé

Fue así como llego al Mundial de Chile 62, donde Pelé iba a conseguir su segundo título mundial. Sin embargo, una lesión del delantero brasileño en el segundo partido contra Checoslovaquia impidió jugar más que solo dos partidos en todo el campeonato.

Recuperado de su lesión, el fin de año del 10 brasileño fue sobresaliente consiguiendo ganar la Copa Libertadores por primera vez con dos goles suyos en el partido de desempate de la final disputada en Buenos Aires ante el Peñarol. A ello, le sumó la Copa Intercontinental lograda ante el Benfica, donde Pelé hizo una de las mayores exhibiciones futbolísticas que se recuerdan en la historia del balompie. Ante el Benfica de Eusebio, lograría marcar cuatro tantos en el Estadio da Luz para dar al equipo brasileño su primera Intercontinental.

Tan fue el éxito y revuelo de las gestas de Pelé que muchos equipos europeos pelearon por tenerlo en sus filas a cualquier precio. Sin embargo, el Gobierno brasileño realizó un decreto por el que lo consideró «tesoro nacional» prohibiéndole cualquier salida de la liga brasileña.

Los 60, los mejores años de Pelé

1963 y 1964 serían los años de zenit del mítico delantero brasileño. A pesar de que los marcajes cada vez eran más férreos sobre su figura, ello no fue óbice para que se adjudicará una nueva Copa Intercontinental ante Boca Juniors (con gol suyo en la Bombonera) y una nueva Intercontinental ante el poderoso Milán. Este último año 64, verían dos hechos curiosos en la carrera de O´Rei: su debut como portero en un partido contra Gremio por la lesión del portero Gilmar, y los ocho goles marcados en un mismo encuentro en la goleada del Santos por 11-0 ante el Botafogo (cifra jamás alcanzada por nadie).

En 1966, tendría posiblemente su único lunar a nivel deportivo. Inglaterra acogió el Mundial después de varios intentos por hacerse cargo de él. En la cuna del fútbol, ni la selección brasileña ni Pelé estuvieron a la altura esperada y fueron eliminados por la Portugal de Eusebio, que con un fútbol duro y sin contemplaciones mandó para casa a los brasileños. Esa eliminación y el hecho de no haber conseguido ganar nunca una Copa América fueron posiblemente los dos grandes chascos de Pelé a lo largo de su dilatada carrera.

Esa decepción le hizo abandonar la selección de Brasil un par de años y centrarse en el Santos, con el que consiguió 3 campeonatos paulistas más y una fama de auténtica estrella mundial. Famosas fueron sus giras por Europa y África (hasta el punto de hacer un alto al fuego en una guerra por verle jugar en Laos) donde su Santos enamoraba a todos los amantes del balón.

Pelé con Brasil
Pelé. Foto: mirror.co.uk

México 1970, su broche de oro y su tercer título mundial de cuatro

En 1969, Pelé conseguía anotar el tanto número 1000 de su carrera en Maracaná en un duelo contra el Vasco de Gama tras anotar un tanto de penalti. Un dato más que añadir a una colección a la que faltaba la guinda: el tricampeonato mundial conseguido en 1970.

Esta vez sí, Brasil había formado un equipazo con Tostao, Gérson, Jairzinho, Rivelino o Pelé. Todos ellos bajo la batuta del «Lobo» Zagallo impresionaron al mundo con un mundial increíble, donde ganaron todos sus partidos de forma holgada. Fútbol rápida, de pase y continuo movimiento donde Pelé sobresalía como nadie lo ha hecho nunca.

A pesar de marcar solo cuatro goles en el torneo, el brasileño dejo para el recuerdo jugadas tan espectaculares como el tiro de mediocampo a Checoslovaquia en la primera fase o el «famoso no gol de Pele«, aquel regate sin balón a un portero uruguayo que acabó con el lanzamiento fuera de los tres palos. La victoria en la final contra Italia 4-1 (con un gol de O Rei) simbolizó el fútbol perfecto y el jugador 10. Era el principio del final para un jugador que acaba de entrar en la leyenda al conseguir su tercer mundial.

Los años 70 fueron los del adiós de Pelé. El 18 de julio de 1971 se despedía definitivamente de la selección en un amistoso contra Yugoslavia que acabó con empate a 2. Con 77 goles dejaba la «canarinha» siendo el máximo goleador de la historia de la selección. En 1974, O Rei se retiraba del Santos, cansado del fútbol profesional tras más de 18 años al más alto nivel.

Fue la estrella de aquel New York Cosmos plagados de galácticos

Sin embargo, problemas económicos que le llevaron al borde de la quiebra le harían regresar un año después al New York Cosmos de la por aquel entonces NASL, donde ofrecería algunos momentos inolvidables en un equipo que juntó a los primeros galácticos de la historia, mucho antes de aquel Real Madrid de inicio del siglo XXI. Allí junto a Beckenbauer, Chinaglia y Carlos Alberto entre otros, Pelé firmaría el epílogo de un jugador que colgaría definitivamente las botas el 1 de octubre de 1977, en un partido homenaje entre el Cosmos, y el Santos donde disputó cada parte con una camiseta diferente. Como no podía ser de otra forma, marcó, aunque fuera a su querido Santos.

Era el final de camino de uno de las grandes leyendas del fútbol universal.

Julio Muñoz

Julio Muñoz

Periodista, especialista en fútbol internacional y retro. Escribo en Colgadosporelfutbol.com y me puedes seguir en @juliomv1982

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