Cinco historias increíbles de la historia de los Mundiales

Cinco historias increíbles de la historia de los Mundiales

Los Mundiales son un pozo sin fondo de anécdotas. ¿Quién no ha oído hablar de la mano con la que se sujetaba Meazza sus calzones al lanzar un penalti? ¿O el partido que jugaron dos Alemanias frente a frente? ¿O ese suizo que jugaba con gafas? Seguramente muchos, como también otros tantos habrán leído algunas de las siguientes historias que no tienen desperdicio alguno:

1- Cuba sólo se clasificó una vez para los Mundiales y lo hizo con cierto éxito llegando a los cuartos de final de Francia 1938. Parte del mérito fue de su portero Benito Carvajales que realizó un grandísimo partido ante Rumania que acabó en empate a 3 y el conseguiente duelo de desempate. Sin embargo, lo curioso del caso es que Carvajales no disputó ese encuentro porque decidió irse a la radio para comentar las hazañas de sus compañeros en esos partidos.

2- En el Mundial de 1970, Pelé generalizó una forma extraña de tirar penaltis. Su método era el siguiente. Tomaba carrerilla, iba hacia la pelota y cuando estaba a punto de golpearla se paraba, miraba al portero y luego tiraba. Era la famosa «paradinha», una delicia para los espectadores y un riesgo para quien la realiza.

3-Luis Monti jugó la final de 1930 con la camiseta argentina. Cuatro años después, lo hizo con la de Italia ganando el campeonato, siendo así el único jugador que disputó dos finales del mundo con dos camisetas diferentes. Ferenc Puskas jugó para Hungría en 1954 y para España en 1962. José Santamaría vistió la camiseta de Uruguay en 1954 y la de España en 1962. El brasileño Mazzola fue campeón en 1958 con su selección y actuó para Italia en 1962. Hoy en día ya no se permite jugar oficialmente con dos selecciones. Para muestra un botón: Diego Costa.

Luis Monti jugó su primer Mundial con Argentina y después cambió a Italia.
Luis Monti jugó su primer Mundial con Argentina y después cambió a Italia.

4-En el Mundial de 1930 los jugadores utilizaban camisetas de manga larga y el cuello se cerraba con un cordón. Los jugadores salían al campo con un saco donde metían la ropa que les sobraba tras posar para los fotógrafos. Un Mundial, sin duda, curioso pues eran muchos los que utilizaban boina para no hacerse daño en la cabeza debido al balón de tiento usado en la época.

5- El checoslovaco František Plánička era junto a Ricardo Zamora el gran portero de la época. Mito del Slavia de Praga donde permaneció 16 años al más alto nivel, en más de 1,000 partidos, Plánička nunca recibió una tarjeta amarilla. Sin embargo, su momento cumbre vino en el Mundial de 1938. Tras ser subcampeón en 1934, en Francia llegó a jugar la segunda parte de los cuartos de final (que se conoce como la Batalla de Burdeos) y una prórroga entera con un clavícula rota demostando un coraje inaudito.

Planicka jugó con una clavícula rota en 1938.
Planicka jugó con una clavícula rota en 1938.
Julio Muñoz

Julio Muñoz

Periodista, especialista en fútbol internacional y retro. Escribo en Colgadosporelfutbol.com y me puedes seguir en @juliomv1982

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