Sívori, un mito dividido entre Argentina e Italia

Sívori, un mito dividido entre Argentina e Italia

Quizás sin esa gran perseverancia que le hacía romper zapatillas tras horas y horas de darle a la pelota no hubiera llegado nada. Tampoco hubiera sido lo que fue si no hubiera dado el doloroso paso de llevarle la corriente a todo el mundo y cambiar de continente cuando todo lo tenía al alcance de su mano. Pero así era Omar Sívori, posiblemente uno de los más grandes jugadores que ha dado River Plate y la Juventus de Turín, lo cual ya habla de su enorme calidad.

Nacido en 1935 en San Nicolás de los Arroyos, con 17 años muchos de los que le vieron por primera vez ya supieron que estábamos ante un grande del fútbol y de la historia. Porque fue a esa edad cuando ingresó en River en las categorías inferiores y también cuando empezó a dar destellos de su clase. Algo que no pasó por alto a los técnicos del primer equipo que en 1954 decidieron darle la oportunidad de jugar en Primera División teniendo la difícil misión de sustituir a Ángel Labruna, un histórico de aquella “Máquina” de los años 40.

Enrique Omar Sívori ganó un Balón de Oro a lo largo de su carrera.
Enrique Omar Sívori ganó un Balón de Oro a lo largo de su carrera.

Una acertada decisión que dio sus frutos. En las tres temporadas que estaría con los “millonarios” ganaría dos Ligas pero dejaría una impronta imborrable. Dueño de una personalidad arrolladora, se trataba del clásico que 10 que ejerce las labores de mediapunta o segundo delantero con la precisión del cirujano que se enfrenta a una operación a corazón abierto. Un excelso futbolista (muchos compararon a Maradona con él) con un distinguido toque y una fenomenal llegada en segunda línea, que muchas veces le hacía tener números de delantero centro.

Algo que le permitió ganarse a la afición y al seleccionador Stábile que le convocó para la Copa América de 1957, donde además de ganarla sería el mejor jugador del campeonato gracias a un equipo plagado de gente joven que gustaba llamarse los “Carasucias de Lima”, en honor a las sede del torneo sudamericano de ese año. Justo premio que hizo subir su valoración al punto de que la Juventus llegó a poner sobre la mesa en el verano de aquel año una oferta de 10 millones de pesos por su traspaso.

Sívori da la mano a Carlo Tagnin.
Sívori da la mano a Carlo Tagnin.

Cifra récord que terminó lógicamente con su traspaso pues tal cantidad suponía un récord en el mercado de fichajes, al punto de que el dinero fue utilizado para acabar la obra del Estadio Monumental de River. Su llegada a Turín estuvo envuelta de polémica. Fueron muchos los que pensaron que no se adaptaría al fútbol italiano y más aún los que le llamaron “pesetero” por su ahínco por buscar un futuro mejor.

Nada más lejos de la realidad, su comienzo en la Juve no pudo ser más exitoso, especialmente en las primeras cuatro campañas. Tres Scudettos, un premio al máximo goleador de la Serie A y una serie de actuaciones personales descomunales le llevaron a ganar el Balón de Oro de 1961, luego de haber obtenido la doble nacionalidad.

Sívori fue una de las primeras grandes estrellas sudamericanas que brilló en Italia.
Sívori fue una de las primeras grandes estrellas sudamericanas que brilló en Italia.

Una doble nacionalidad que le iba a permitir jugar con Italia en 1962 el que fue su único Mundial, el de Chile. Un campeonato donde no pudo pasar la primera fase pese a contar con una serie de grandes compañeros. Un paso atrás en una carrera que curiosamente empezaría una decadencia a partir de ese momento.

Pues las siguientes temporadas no iban a ser tan gloriosas en la “Vechia Signora” al punto de tener que abandonar las filas blanquinegras en 1965 y fichar por el Nápoles. En la ciudad napolitana, Sívori iba a vivir una segunda juventud. Marcando los pasos que luego Maradona completaría, Chiquín (como le apodaban) iba a llevar a los azulones a la segunda plaza de la Serie A. Un buen final para un jugador al que una lesión en la rodilla terminaría retirando en 1968.

Nombrado uno de los mejores mediapuntas de la historia del fútbol e integrante del FIFA 100 elaborado por Pelé, Sívori después se haría entrenador y llegaría a dirigir a Argentina. Claro que de ninguna de las maneras, ese paso por los banquillos fue tan brillante como su carrera como futbolista.

Julio Muñoz

Julio Muñoz

Periodista, especialista en fútbol internacional y retro. Escribo en Colgadosporelfutbol.com y me puedes seguir en @juliomv1982

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One thought on “Sívori, un mito dividido entre Argentina e Italia

  1. Como entrenador Sívori tuvo un breve paso – y fue relativamente exitoso – por los preparativos del Mundial 1974. Para lograr el objetivo de hacer un buen papel solicitó que los jugadores que estaban en el país le fueran cedidos con suficiente antelación y no, como se acostumbraba, a último momento. Como no fue admitido este pedido, renunció. Se nombró a Vladislao Cap y el resultado fue un paso muy mediocre por el Mundial de Alemania. Enseguida se despidió a Cap y asumió César Luis Menotti, quien lo hizo condicionando su aceptación a que se le diera lo que a Sívori se le había negado. Esta vez fue concedido con miras al Mundial 1978. ¿Resultado? Argentina fue campeón. La visión de Sívori fue correcta, pero, lamentablemente, desatendida en el Mundial anterior .

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